Irete meyi dice: El Peine no Puede Peinar un Calvo… El Juez que mucho avisa no quiere encontrar culpable… La persona que saca agua del rio, destruye el hogar de los peces… Fue la boca del macho cabrío la que lo mato… El sol no puede con la sombrilla y He de tener cuidado no caer en el hoyo de la prosperidad…

26 de junio de 2017

Gallos soñolientos

El blues y el reggae comparten un karma: quienes se acercan a escuchar sus cadenciosos ritmos suelen condenarlos musicalmente al decir que “todas las canciones suenan igual”.

Quizá en el reggae “podría” aplicarse ese juicio, más al explicar que ese género va de la mano de un estado de ánimo se desecharía la crítica; en el caso del blues la situación cambia pues su historia ha demostrado que si algo ha influido a la música moderna es este ritmo originario de África dado a conocer al mundo a través de músicos originarios del Mississippi.

La vigencia del blues ha tenido altibajos desde que fue descubierto en las zonas rurales yanquis en 1870: surge, decae y resurge en las listas de éxitos gracias a músicos (negros o blancos) que lo refrescan con nuevos temas o interpretando los viejos clásicos al añadirles algo que los revitaliza.

Lo anterior resulta de oír el disco Chicago Roosters, de “Sleepy Rooster”, el cual rinde homenaje al blues de Chicago, ciudad que tuvo su apogeo musical con la discográfica Chess Records. Reconozco que lo adquirí por la portada: un dibujo influenciado por la cultura Vudú (me hizo evocar los pantanos de Luisiana) y por estar etiquetado como “blues”, por lo demás el grupo me era desconocido.

Una vez que di play quedé atrapado en el sonido de la banda, ya que reproducen fielmente el blues de los años 50 y 60, más mi sorpresa fue mayor cuando descubrí que “Sleepy Rooster” es una banda madrileña integrada por cinco músicos amantes del blues. El grupo se formó en 2013 y tras foguearse entre los tragos y el humo de los bares madrileños, graban un EP para el sello “Habitación 101”, propiedad de Antonio Mellado (también miembro del grupo).


La banda dice que antes de la grabación “el armoniquista ha estado en Inglaterra un año y pico. Luego, temas laborales y familiares provocaron ciertas demoras”… detallan que se registró “en un garaje y en directo (…) no hay posproducción que incluya luego un piano o una guitarra rítmica o que se corte una armónica (…) se aprecia que es un sonido muy fresco, refleja que está tocado en directo”.

"Chicago Roosters" fue también editado por “Habitacion 101”, lo produjo la propia banda, consta de 10 temas y pese a que se grabó a finales de 2015, es hasta 2017 que pudo publicarse. “Sleepy Roosters” (traducido como "Gallos soñolientos"), está integrado por Sergio (voz), Iñaki (guitarra), Adrián (batería), Antonio (armónica) y Riki (bajo).

El disco contiene versiones de John Lee Hooker, Willie Dixon, Howlin Wolf, Junior Welles, Bo Diddley y Muddy Waters, por citar algunos. Dado que su primera grabación está basada en la interpretación de grandes clásicos del blues, qué podría ofrecer “Sleepy Roosters” de novedoso?

Independiente de su magistral ejecución instrumental, destacaría dos aspectos: uno, su capacidad de “revivir” con impresionante exactitud el sonido del blues de los años 50s del siglo pasado, dos: el reto de interpretar temas de estructura complicada como “Hoodoo Man Blues” del legendario Sonny Boy Williamson, lo que en su conjunto lo hacen un disco muy recomendable, desde la portada hasta la última nota.

14 de junio de 2017

El Ánima Sola (conversación con Rubén Cuevas)

He recibido ya varios mails en donde me preguntan sobre la temida Ánima sola. Dada la importancia de esta entidad en el Espiritismo, he decidido compartirles una conversación que tuve con el Olowo Rubén Cuevas (Ojuani ni shidi) sobre el tema, en espera de que su contenido aclare sus dudas.

Tema: Velaciones para espantar al Ánima Sola, Rubén Cuevas, «en: Agosto 27, 2008, 01:52:08 am»

Saludos foristas y buenas noches.... Quisiera saber (si algún sacerdote de Palo me puede orientar por favor) ¿Si las llamadas velaciones, son una práctica común en la palería, o son exclusivas del espiritismo, amén de usar pólvora en ellas para espantar a la llamada Ánima Sola? Gracias por sus respuestas.

ujulerachid, «Respuesta #1 en: Agosto 28, 2008, 09:20:26 pm»

Hasta donde sabe su servidor, el Ánima Sola se canaliza o trabaja a través del espiritismo y no por medio de la Osha ni del Palo… la Osha es de Origen Nigeriano y el Palo es de origen Congolés, totalmente ajenos al espiritismo... lo que sucede es que la transculturización y la sincretización que realizaron los Cubanos han dado pie a ligar una cosa con otra, olvidando lo esencial: que sus energías son totalmente diferentes.

El Ánima Sola en sí es un tema controvertido, y déjeme poner a su consideración algunas de las razones:

-Tenemos quienes le asignan un culto secreto, argumentando que puede usarse para hacer el bien o el mal… esta confusión tiene su origen en una vieja afirmación que dice que durante el año tiene 6 meses en que anda por los caminos de la luz y 6 por los senderos de la oscuridad…

-Hay quienes señalan que es el polémico treceavo camino de Eleggua, de los 21 que originalmente se le “reconocen”, señalando que existe un camino de Eleggua-Eshu en el que habita en las esquinas solitarias (¿?)…

-También están los que afirman que dentro del Palo es una representación de Centella Ndoky (cosa que causa demasiada irritación entre los religiosos)…

-Existen los que afirman la existencia de leyendas alrededor de este “ente”, como la de la tradicional “Llorona”... incluso lo ligan a castigos como el que también sufre “El judío errante”…

-Y finalmente sobran aquellos que se remontan al principio de la historia y dicen que se trata de Celestina Abdegano: un ánima que esta penando porque en viernes santo fue la que le negó el agua a Cristo, dándosela sólo a Dimas y a Gestas. Pero vayamos por partes.

Sobre la primera parte de su pregunta “¿Si las llamadas velaciones, son una práctica común en la palería, o son exclusivas del espiritismo?” Tengo por referencias directas (Mayores y conocidos míos que las han hecho), que las velaciones también pueden usarse en el palo, aunque en casos muy especiales, por desgracia no puedo dar testimonio directo de algo que no he presenciado, pero por ejemplo, una de las experiencias que me han compartido es la de una amiga mexicana que tuvo que dormir durante una semana al pie de una prenda, haciendo velación, para solucionar un problema legal…

Ahora bien, déjeme agregar el comentario de que la pólvora también es de uso común en el Palo (esto sí se lo puedo confirmar por vivencias personales), la cual suele usarse, entre otras cosas, para activar las firmas de limpias con las que trabajamos los Paleros, las cuales primeramente se dibujan con cascarilla y posteriormente se confirma su figura con la pólvora. Para encender los puntos de pólvora, se usa exclusivamente un habano, a diferencia de la práctica común de fósforos en el Espiritualismo y en la Osha.


Ahora, retomando la última parte de su pregunta: “son exclusivas del espiritismo, amén de usar pólvora en ellas para espantar a la llamada Ánima Sola?”, le comento que el Ánima Sola se trabaja exclusivamente a través de lo espiritual, y que lo ideal para conseguir su alejamiento son efectivamente las velaciones, hacer oración y "el trato amable".

Los síntomas de una persona que trae encima al Ánima Sola son: el afectado tiene una vida solitaria, no duermen o duermen muy mal, están permanentemente deprimidas y en llanto constante, no comen, fracasan en las relaciones de pareja y en los empleos, padecen cansancio crónico, los gatos maúllan y los perros ladran al estar cerca de ella, tienen sus caminos totalmente cerrados y pueden atentar contra su vida.

A diferencia del trato al muerto, el convenio con el Ánima Sola debe ser de total muto acuerdo y debe realizarlo una persona con la experiencia y conocimiento tal, que pueda identificar que se trata efectivamente del Ánima Sola y no de un muerto “recostado”.

En dicho pacto o trato al Ánima Sola se le debe de tratar con paz, con amor y con dulzura para que no dañe ni maltrate a la persona a la cual se le pegó (algunos usan el termino de estar “poseído”). No se le debe ofender ni tratar de alejarla de golpe, por el contrario, se le debe hablar con respeto para buscar equilibrio energético, ya que es un ser con mucha fuerza que puede hacer daño físico considerable a su víctima, motivo por el cual se le aplaca, y posteriormente se le aleja, dándole luz.

Este punto es un tanto polémico, pues hay quienes afirman lo contrario y señalan que en realidad su fuerza depende de la intensidad con la que haya sido trabajada para hacer el daño.

En algunos lugares se habla de que sólo se consigue su alejamiento a través de ceremonias ya cercanas al exorcismo, situación algo cercana a esto si se considera que uno de los puntos a los que se debe de llegar con el Ánima Sola es el de convencerla de que hable a través de la persona a la que tiene "poseída", tras lo cual debe preguntársele: “Cuál es tu gracia?”… de acuerdo a su respuesta es como se determina los pasos (detalles o variaciones) a seguir para alejarla.

Algunos testimonios de curanderos o espiritistas que la han canalizado, coinciden en señalar que “enfrentarse” al Ánima Sola es una experiencia dura e impresionante. Es esta razón por la cual señalaba anteriormente que quien le haga frente debe ser un religioso con experiencia, conocimiento y carácter fuerte, ya que entre otras cosas, debe mantener equilibrio y serenidad al tenerla presente, se le debe mirar directamente, sin temor y nunca bajar la cabeza ante ella, ya que de inmediato lo considera síntoma de debilidad.

La mejor forma de trabajarla, aparte de velaciones y oración, es contando también con el respaldo de seres de luz evolucionados, concretamente Arcángeles, especializados en la canalización de la llamada "energía universal".

Existen personas que afirman que es un ser de luz y que también sirve para ayudar a la gente. Los espiritualistas manejan, similar a lo que sucede en la Osha al coronar Santo, que en cierta ceremonia les es “bajado” un guía –hay quienes dicen que es el guía del cuadro espiritual- el cual en ocasiones puede ser la misma Ánima Sola. Yo en lo personal tengo mis dudas. En este caso, señalan, se le da atención con una ofrenda que incluye, entre otras cosas, 1 copa de ponche cremoso, 1 vaso de leche condensada, flores de azhar y perfume de jazmin, 9 huevos y velones o velas rosadas.

Espero no haberme extendido tanto y que mis pocos conocimientos expresados aquí, producto de mi experiencia personal y algunas consultas, le sirvan de algo para clarificar sus dudas.


Rubén Cuevas, «Respuesta #2 en: Agosto 29, 2008, 12:21:03 am»

Le doy las gracias por la amplia explicación; la pregunta vino a colación por una persona que vino a consultarse con Ifá (una niña de 16 años); unos supuestos paleros iban a utilizar velaciones y pólvora para espantar al Ánima Sola; ahora me doy cuenta y confirmo que estas personas no son paleros y no tienen idea de lo que iban a realizar. La pólvora es un elemento de guerra y se usa para tal fin; el suscrito ha visto usarla con azufre en firmas de Osaín, para arrear a los eggún y al mismo Osaín contra una persona y precisamente con ajitenas de guerra y destrucción (no comparto esas cosas).

Efectivamente la jóven es materia, pero los signos de Ifá señalaron que se trataba de una perturbación de Eledá y no del Ánima Sola; así que además de las obras que marcó Ifá para eliminar la perturbación, le recomendé desarrollarse en el espiritismo: allí un muerto está buscando posición con ella (uno de los testigos fue Otura Niko, capataz de Eggun), pero estos novatos lo confundieron con el Ánima Sola.

Nuevamente abure gracias por sus aportes, pues siendo sacerdote de Ifá y que pasé por la Osha, poco conozco de estas situaciones y todo sacerdote yoruba está obligado a conocer sobre espiritismo, Palo Mayombe y religiones en general, pues uno no sabe quién se sienta en una estera a consultarse. Suerte y un abrazo.

ujulerachid, «Respuesta #3 en: Agosto 29, 2008, 12:54:25 am»

Como complemento a mi posteo anterior, me permito agregar información sobre el uso de la pólvora y la velación entre los curanderos, espiritistas o espiritualistas, cuando se trata de atender casos de personas que llegan a consultarse por traer “muerto pegado“…

El “muerto” es un ente cuyos familiares nunca atendieron ni le rezaron cuando la persona pasó a mejor vida, o simplemente porque aquella persona, que muriendo en la calle (por accidente, de forma natural o asesinado), se da por “desaparecido”… sin embargo, sea cuál sea el origen de la personalidad de ese ser, algunos afirman que suele usarse para hacerle daño a otra persona.

Algunos también solemos asignarle el nombre de “muerto de la calle” y sabemos que haciendo el “trato correcto”, podemos usarlo también para ayudar a aquel que fue dañado con los entes que se prestan a ejecutar este tipo de trabajos, por lo que no necesariamente puede definirse rotundamente como un ser maligno o negativo.

Cuando una persona trae pegada al muerto por maldad, se puede hacer “trato” con ella, de la misma manera en que se “tranza” con el Ánima Sola, al grado de que se puede “voltear” la intención por la que está presente, y entonces, lejos de seguir dañando a la persona, se puede convertir en su protector e incluso en su consejero, durante más o menos un año (365 días de los humanos).

En otras circunstancias, cuando la estabilidad (e incluso la vida) de la persona está de por medio, se procede a retirarlo, siempre buscando hacerlo por la buena: ¿esto qué quiere decir? muy sencillo: se le va a ofrecer algo “a cambio” para “que se aleje” y siga su camino.

Aquí debe hacerse la aclaración de que al hacer las cosas de esta manera, se está considerando al ente como “alguien necesitado” de algo, no como “un terrible enemigo” y por lo mismo, esa necesidad hizo que aceptara el trato de fastidiar a alguien o que buscara pegarse a una persona: y esa necesidad se llama “luz”, ya sea por la oferta/pago que recibió para perjudicar o simplemente por el campo energético que posee la persona “a la que le echa encima”: todo es luz. No omito mencionarle también que el muerto puede negarse a aceptar el trato, motivo por el cual el espiritualista procede a alejarlo de manera violenta y sin recompensa alguna.

Es esta característica la que con el tiempo hace que el curandero, espiritista o espiritualista se convierta también en muertero, considerándolo, digamos, como una especialidad en la “negociación” (para bien o para mal) con cualquier muerto.

Como anécdota quisiera comentar que una persona con problemas de depresión aguda es la “clásica víctima” del muerto, ya que su campo energético está debilitado, y por lo mismo el aura es más factible de ser “mordisqueada” para “chuparle” la energía de la persona.


Así, las velaciones son efectivas para retirar al muerto, pero son sólo una parte de todo el rito ceremonial que se practica para alejarlo. Primeramente se debe establecer qué tipo de personalidad tiene en ese momento el muerto, para lo cual existen dos opciones: una revisión espiritual (“montando” al espíritu guerrero del curandero o espiritualista) o a través del uso de tres veladoras blancas, colocadas en forma de triángulo, en la casa del afectado.

Con cualquiera de los dos métodos se le identifica, se determina su origen y se establece la forma de alejarlo.

Este punto es muy importante, ya que no sólo implica conocer “los síntomas” del afectado (frío corporal constante, cansancio, insomnio, dolor de espalda, escucha de voces, rechazo de niños pequeñitos, etc.), sino que al hablar de “establecer” su personalidad se refiere uno al momento anímico del ente: usted lo puede apreciar en la lectura de las veladoras; no sólo aparece el rostro del muerto, sino también su expresión, que puede ser desde la de un “rostro” con las características de un “ente” etéreo común y corriente, hasta la furibunda cara de una “calavera”.

Entonces viene el trato: se le ofrece flor de muerto (zempoazuchitl), recolectada de un panteón (“la flor del muerto contra el muerto y para el muerto”), aguardiente, hierbas (ruda, clavel, pirul, etc.), usadas de manera específica, la mencionada pólvora (que al encenderse se convierte simbólicamente en un "arreo" hacia la luz para alumbrarle el camino que debe tomar) y otros elemento más. Incluye potentes oraciones. Posteriormente se procede a la velación, que también puede tener sus variaciones y alguna ofrenda más consistente en alimentos cuando el muerto se vaya a quedar un tiempo, como lo señalé líneas arriba.

En casos “peligrosos” puede requerir un rompimiento, que es, como su nombre lo dice, el rompimiento total de la ropa del afectado, la cual debe ser la más vieja posible y que posteriormente se tira en un basurero. Después de esto, al paciente se le debe dar un baño de hierbas y sustancias especiales para retirar el daño (en realidad “desgaste”) que dejó el muerto en el campo energético o la comúnmente llamada aura y finalmente se le viste de blanco.

Como curiosidad le puedo decir que el trabajo con fulazo (pólvora) debe hacerse en un recipiente (cazuela pequeña o plato) en cuyo fondo, una vez quemada (y cuyo número de medidas puede variar enormemente), queda dibujado claramente el rostro del muerto.

Le comento también, brevemente, una de las tantas “virtudes” que adquiere la persona que se especializa en ser muertero al establecer un trato el muerto de la calle, para hacerle fastidio a alguien.

Todos habremos visto en alguna ocasión alguna cruz, clavada en el cemento, sobre una vía, banqueta o parque, en el que se señala el nombre y fecha de una persona que por alguna de las circunstancias ya descritas murió en la calle… bueno, ahí está el muerto… y hasta ahí va uno a hacer trato con él: al lugar donde murió, porque curiosamente el alma, pese a todo, termina regresando a ese lugar donde perdió la vida, pese a que "vaya y venga por todo lados", su último vínculo con la vida quedó ahí (es por eso también que el curandero o espiritualista recomienda evitar la cremación: su cadáver, por más que esté descompuesto con el paso de los años, es la primera y última referencia con el planeta tierra que tiene la persona al momento de reencarnar… la que debe buscar para recomenzar de nuevo).

Una última aclaración, y previniendo el surgimiento de alguna polémica: de acuerdo a mi formación, curanderos, espiritistas o espiritualistas son (somos) prácticamente lo mismo, trabajamos con muerto, para bien o para mal… que con el tiempo cada quien agarre camino “especializado” como vidente, muertero o médium, para dar o quitar, para hacer despojo o limpias, para sanar o enfermar, son simplemente cosas de esos curiosos caminos del destino llamados Dios… saludos

Rubén Cuevas, «Respuesta #4 en: Agosto 29, 2008, 01:06:29 pm»

Nuevamente le doy las gracias por las aclaraciones y le felicito por la forma coherente en que escribió sobre el tema, así es que se responde una pregunta.... Suerte.

6 de junio de 2017

Generación X

Douglas Coupland es un escritor alemán (naturalizado canadiense), nacido en 1961 y que con su primer libro, “Generación X”, consiguió no sólo su entrada al mundo de la literatura por la puerta grande, sino dio nacimiento a una corriente de la piscología que estudia a toda una generación que se consume entre la vaciedad y el desasosiego, misma que tratan de calmar con el auto-exilio social.

La novela aborda de manera tragicómica al norteamericano promedio (y de paso a toda generación), a través de sus 3 protagonistas: 2 hombres y 1 mujer, hundidos en la frigidez mental, la esterilidad espiritual y al carecer de un proyecto de vida, desconocen lo que es tener sueños e ilusiones, pero sobre todo se privan de tener pasión por la más mínima cosa que no sea esperar que suceda algo que les permita seguir igual.

La anterior dio pie a una cuasi-declaración de principios que confrontó los conceptos de “postmodernidad” y “fin de las ideologías”, mismos que el autor sepultó con una sentencia irrefutable cuando afirmó: “no estamos viviendo el fin de la historia, sino el inicio de la misma”.

Coupland recibió críticas que le reclamaban la falta de definición de las razones que llevaban a millones de personas a vivir de manera irresponsable, pero eso es algo que nunca se planteó, él simplemente decidió exponer esa ideología a través del comportamiento y los diálogos de sus personajes, convirtiéndose primero en un fotógrafo generacional y después en un descriptor de esas imágenes.


“Generación X”, publicado en 1991, fue escrito con todo el cinismo y la perversión posibles, pues si no es partiendo de este par de primicias, cómo se lograría retratar a un pequeño segmento de la sociedad que tiene como único futuro el caos y la inestabilidad que generan la permanente huida de una vida contaminada por la estabilidad.

Reacio a dar entrevistas, Douglas precisó la esencia de su libro con una contundente frase: “los héroes ya no existen”, y ello se lo respaldó el surgimiento de un género musical en la misma época, el grunge, que sirvió de soundtrack para su libro, convirtiendo a ambos en el binomio perfecto para retratar a una generación insípida de la que la muerte de Kurt Cobain fue el claro ejemplo de lo que sería el destino de la generación de los 90s.

Han pasado 22 años desde que Coupland publicó el libro que le hizo acreedor al título de "escritor generacional", más aquella época la considera superada cuando afirma: “no he vuelto a leer la novela de manera entera, sólo un poco acá y un poco allá … lo que sí recuerdo al volver a esas páginas, es cómo me sentía, tanto en mi mente como en mi cuerpo”.

“Generación X” es una excelente novela provocadora, propositiva e innovadora a nivel literario por varios motivos, como los destiempos intencionales del ritmo narrativo en el que el comportamiento de los protagonistas es lo que lleva de la mano al lector a través de la propia inanición en la que viven… habría más argumento a favor, pero destaca que la trama no es otra cosa más que la denuncia del perverso resultado de lo que obtiene un gobierno cuando se propone (de)formar a personas sin ningún tipo de aspiración, cómo lo consigue con los millennials yankis, o en el extremo con los ninis mexicanos, y eso la hace tremendamente vigente.

Douglas Coupland, Generación X,  268 páginas, Ediciones B, 1991.