6 de septiembre de 2014

Los dones sobrenaturales pueden hacer de la vida un infierno



1.
Una noche de octubre recibí una llamada telefónica desde Jalisco (ciudad ubicada a 8 horas de distancia), en la que me pedían ayuda para una niña de 11 años que veía muertos… respondí que yo no solía hacerme cargo de casos que implicaran menores de edad, y tampoco la pondría en manos de un Santero o un Babalowo, pero aclaré que conocía quién podía ayudarla… acordamos que la traerían a mi casa, así que en cuanto llegaron los padres junto con la pequeña, la llevé con un viejo Chamán especialista en estos temas…

El problema se solucionó y desde entonces la ahora ya adolescente tiene una vida normal, más debo decir que siendo muertera y vidente en algún momento tendrá que hacer frente a esos dones, pero mientras llega la hora suele visitarnos una o dos veces al año, ocasiones en las que platicamos hasta la madrugada sobre infinidad de temas, incluyendo las capacidades con las que nació o los conflictos existenciales por los que atraviesa toda joven de su edad…

2.
No todos aquellos que son padres se preocupan por sus hijos cuando comienzan a sucederles cosas extrañas, lo que les hace correr el riesgo de adquirir vicios ante la incomprensión y la indiferencia sobre ese tipo de sucesos…

Al no atenderse y encausarse a tiempo cualquier clase de poder sobrenatural, si no se le explica que poseerlo es algo normal y que debe acostumbrarse a vivir con ello y que no tiene nada de malo ver o hacer cosas que los demás no perciben, entonces su vida puede transformarse en un infierno y provocar algunas de las siguientes consecuencias:

a) El niño vivirá con una deformación creciente de la realidad que le puede llevar a que en la adolescencia comience a consumir drogas o alcohol para paliar las percepciones que sus sentidos le muestren, los cambios físicos en su cuerpo por la energía no utilizada, la apreciación de los desencarnados o las sensaciones fuera de lo normal que le tendrán en estados de pánico permanente…

Cualquier medicamento psicoactivo, sustancia alucinógena o bebida embriagante producen el grave error de adormecer temporalmente esos dones, los cuales en lugar de aplacar deberían forzosamente desarrollarse para que el cuerpo físico y el astral se desenvuelvan conjuntamente y en armonía, ya que muchos de ellos si bien pueden ser considerados una bendición, regalo o hasta suerte, también deben ser valorados como una carga karmática a la que se le debe buscar el origen en las vidas pasadas* para comprender el por qué se poseen en el presente…

b) En una versión más siniestra sobre ésta situación quizá no necesiten llegar a la adolescencia para convertirse en adictos por voluntad propia, pero pueden crecer siendo farmacodependientes como resultado de lo ya mencionado: al percibir en ellos actitudes raras serán sometidos a tratamientos psicológicos bajo el diagnóstico de padecer depresión, esquizofrenia, déficit de atención, hiperactividad, mala conducta, negatividad, lento aprendizaje, los socorridos “desórdenes emocionales” o incluso el inquisitorio “retraso mental”…

También podrían ser relegados y objeto de marginación, burlas, insultos, acusaciones, maltratos físicos, desprecios y finalmente la condena social por parte de aquellas personas imposibilitadas para aceptar, convivir o incluso reverenciar a individuos con capacidades psíquicas evolucionadas: el abierto rechazo es resultado de la ignorancia y del miedo a lo desconocido…


Pero en caso contrario, si desde pequeños reciben una adecuada orientación de qué es un don y por qué se posee, se sentirán menos a la deriva con respecto a su existencia y menos solos en la vida…

c) Poseer un don y no ejercerlo puede provocar diversos obstáculos, más irónicamente, aun usándolos son capaces de generar problemas, aunque esto no sea una ley universal… por ejemplo, en el caso de aquellos a los que sus facultades se les comiencen a manifestar y educar desde edad temprana, sus caminos pueden ser trancados y no poder estudiar ni mucho menos terminar una carrera, ya que los guías protectores “comienzan a presionarlos” para que tomen el camino espiritual lo más pronto posible, como es el caso de los Curanderos, Médiums o Canalizadores…

También debemos tomar en cuenta esto: mientras más se usan los dones, más se desarrollan... y por otro lado, es fundamental diferenciar entre un don y un talento, ya que los primeros son otorgados por una entidad superior antes de nacer, mientras que los segundos son habilidades heredadas por la familia…

d) El caso de los Santeros, Paleros, Espiritistas y Babalowos no es tan distinto: es rara la investigación a detalle que se hace a una persona para determinar si su camino está en estas religiones (como se ha mencionado en este blog: esta indagación para ser exhaustiva puede incluso tardar hasta años en completarse), situación que puede obedecer a muchas razones, entre ellas a que ya en vidas pasadas tuvieron las mismas iniciaciones y como religiosos dejaron alguna cuenta pendiente con alguna de sus deidades o por el erróneo comportamiento religioso-sacerdotal que hayan desempeñado…

Irónicamente el haber tenido alguna consagración religiosa con anterioridad no implica que les convenga seguir el mismo camino en la actualidad, ya que en ocasiones la situación suele ser la contraria y debe evitarse, bajo todas las razones posibles (y aunque seguramente esta afirmación provoque la indignación de los recalcitrantes Babalowos), volver a caminar en tierras de la Osha, Palo, Espiritismo e Ifa…

Y he aquí un aspecto importante: ninguna persona, por el simple hecho de haber sido iniciado como Santero Palero, Espiritista o Babalowo adquirirá un don en automático, pues los dones no han sido, no son ni serán exclusivos de esta práctica religiosa… un sencillo ejemplo de lo anterior: hablar varios idiomas es un don divino, y hasta la fecha no hay religioso alguno que al salir del Cuarto de Santo o de Ifa lo haga conversando en ruso, japonés o alemán…

e) Pero aún y con todo el empeño de los padres por ayudar a sus hijos a que sus atributos sean desarrollados cabalmente, en algún punto de su vida: con la guía adecuada o sin ella, con o sin las iniciaciones apropiadas e incluso contando con una investigación espiritual a detalle, la última palabra de cómo le alteren la tendrán ellos mismos con su manejo…

“Nunca escupas al cielo”, reza el sabio refrán que todos aquellos con dones conocen, pero pocas procuran recordar a lo largo de su existencia…

Llegar a este planeta con un poder sobrenatural implica comprender que se tiene la obligación de desenvolverse en una vocación y esta podría ser el de “ayudar”… y sin embargo, ello también tiene una connotación peligrosa que podría interpretarse como el error darle una pistola cargada a una persona violenta

Todo esto está relacionado con el uso que se le da a esos atributos, para lo bueno o lo malo, ya que hay personas que pueden emplear el poder de curar con las manos para matar, la videncia para practicar actividades delictivas o la manipulación de los muertos para fastidiarle la vida al prójimo… y es este punto en que se debe entender el contexto del refrán “Nunca escupas al cielo”, pues parafraseando a lo escrito en el texto religioso más famoso del planeta:

los dones nunca pueden suplantar a la palabra del que todo lo ha creado, nuestra autoridad más alta, en realidad, única, y nuestra instrucción con respecto a la vida, siempre deben ser controlados por la palabra del creador y hallarse en armonía con ella”…

Tenerlos no hace un semidios ni acerca a la divinización a nadie, tampoco le da el derecho de decidir y manipular el destino del prójimo, pues las consecuencias de hacerlo podrán ser pagadas por la misma persona o alguno de sus familiares, y en el mejor o peor de los casos en su siguiente reencarnación, lo que implica vivir otra faceta (una contraria a la inmediata anterior), del infinito amalgama de posibilidades en los que un individuo nace bajo un destino karmático con todo en contra

f) Existe otro escenario: aquel en el que esas virtudes comiencen a desarrollarse en etapa adulta, lo cual facilita las cosas a los médicos y familiares ignorantes al momento de tratar de definir el origen del problema como vulgar “locura”...

Con respecto a esto hay otro refrán que reza: “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”, y es su segunda parte la que sirve para explicar otra de las tantas consecuencias que aquí se mencionarán…


Pero antes merece la pena cuestionarse: por qué los poderes sobrenaturales pueden aparecer en edad tardía y cómo es que se debe trabajar con ellos?

Dicha situación es resultado, entre otras cosas, de la línea de aprendizaje de la vida y el grado se sabiduría alcanzado (para bien o para mal)… irónicamente está confirmado que en el destino de toda persona está marcado un o punto de ruptura en el que se puede redefinir el camino que habrá de seguirse cualquier individuo el resto de sus días**…

Sin embargo esto no debe hablarse a la ligera, pues se debe de entender que una persona, hasta cierta edad, puede estar siguiendo un camino lleno de violencia, egoísmos, excesos, delincuencia, mentiras, ambición, etc., más en determinado momento ese tipo de actitudes, coincidiendo con la aparición de estas virtudes, le pondrán en la disyuntiva de seguir por el mismo camino u optar por cambiar y buscar el desarrollo de la evolución espiritual…

Y es en este sentido que se refiere la parte de “pero el sufrimiento es opcional”: hasta qué punto el individuo elegirá dejar atrás la mala vida, estableciendo nuevos retos como el de cambiar el carácter, la forma de actuar y la manera de percibir la vida de todo para iniciar el camino de la evolución espiritual?... en qué momento podrá vencer la tentación de no usar esos dones en beneficio propio?… por ejemplo: en qué instante un delincuente que haya sobrevivido gracias a su intuición, usará el nuevo don de la videncia para perfeccionar sus fechorías?...

Mucho de que se puedan desarrollar con rapidez los poderes en edad adulta depende de que la persona cambie radicalmente su modo de vivir, lo cual incluye despojarse de todo orgullo, aprender a respetar, optar por la salud espiritual, buscar la madurez, reconocer que la sabiduría es alcanzable, considerar la vida como condición in situ, acepta que la muerte no es el final o aprender a razonar antes de actuar, entre muchas otras obligaciones

g) El último aspecto carece de explicación científica, pero tiene profunda interpretación espiritual: en ocasiones los dones se activan como resultado de una experiencia cercana con la muerte por cualquier motivo…

Dichas situaciones suelen presentarse (por lo general, más no quiere decir que forzosamente), en personas que llevan una existencia que se va a los extremos: ya sea tranquila, discreta y hasta cierto punto aburrida, o por el contrario, arriesgada, incierta y en su momento llena de excesos…

Provocada por una agresión física, una intervención quirúrgica, un accidente aparatoso o una enfermedad grave, en algún punto del regreso a la vida cotidiana esas virtudes, haciendo que la vida del individuo jamás vuelva a desarrollarse en la normalidad…

Una vez superado el estado de gravedad (sin necesariamente haber regresado del todo a la vida cotidiana), la existencia de estos individuos se verá inmersa entre la insatisfacción, la confusión, la melancolía por el modo de vida anterior, la sensación de no pertenencia, el temor por extraños descubrimientos que paulatinamente se hagan y la falta de decisiones para adaptarse a la nueva manera de apreciar su entorno…

Dilemas de este tipo sólo tienen dos respuestas: se toma conciencia de ellos y se acepta con humildad y sabiduría la nueva misión en la vida o se resigna a tener una existencia inestable, deprimida, insatisfecha, intranquila y llena de frustraciones, sobresaltos e impedimentos…

* los individuos con almas viejas no se salvan de ser tentadas de abusar de los poderes sobrenaturales… y éstos no deben verse como un premio por sucesivas vidas que les hayan permitido alcanzar un cierto nivel de sabiduría, por el contrario, son también una falsa invitación para darles un mal uso, pues precisamente una de las características de este tipo de reencarnaciones está en la naturaleza de su carácter: los espíritus longevos pueden ser sabios pero extremadamente necios…

** el tema será abordado en el futuro: en términos de destino por qué muchas personas incomprensiblemente mueren muy jóvenes y otras demasiado viejas?...

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